miércoles, 6 de febrero de 2008

HIMENÓPTERO

Antes de ingresar por la puerta grande al podio de los ganadores con su impresionante Ópera prima Tesis, el español Alejandro Amenábar ya iba dejando rastros de lo que, más adelante, se convertiría en su sello personal.

Alegoría fetichista sobre aquella profecía de McLuhan que reza que los medios de comunicación se han convertido en extensiones físicas del hombre, Himenóptero presenta a la cámara de vídeo como la sustitución de los ojos y, mejor aún, como las pulsiones (deseos) de sus personajes.

Realizado en 1992, este cortometraje nos presenta a ese personaje que, años más tarde, pasaría de ser interpretado por el mismo Amenábar (en el caso de Himenóptero) a Eduardo Noriega, quien lo dotaría de un aire más seductor y, por lo tanto, más inesperado al final de la película (Tesis).

Y ya para dejarlos con el corto, una última pregunta: ¿Dónde anda Amenábar?